Sube la temperatura… y también la atención: ¿Cómo deben responder los Juegos Olímpicos de Invierno?
Mientras aumenta la atención mediática en torno a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán, también sube la temperatura del planeta, planteando nuevos desafíos para la celebración del evento. En los últimos años, la temperatura media mundial ha seguido aumentando, los fenómenos meteorológicos extremos se han vuelto más frecuentes y los recursos de nieve y hielo han disminuido gradualmente. Cada vez más expertos comienzan a preguntarse: ¿cuántas ciudades seguirán teniendo en el futuro las condiciones naturales necesarias para organizar unos Juegos Olímpicos de Invierno?

Fuente:Juegos Olimpicos del Milan
Según el informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), desde la era industrial la temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1,1°C. En la región de los Alpes europeos, el aumento térmico incluso ha superado la media mundial. Estudios muestran que en los últimos 50 años, el número de días con nieve en los Alpes ha disminuido entre un 15% y un 30%, afectando especialmente a las estaciones situadas a menor altitud. Una investigación publicada en Nature Climate Change señala que, si el calentamiento global continúa, para finales de este siglo, de las 21 ciudades que han albergado Juegos Olímpicos de Invierno en el pasado, solo alrededor de 8 seguirán cumpliendo con condiciones de “fiabilidad climática”. En otras palabras, más de la mitad de las ciudades tradicionalmente anfitrionas podrían no ser capaces de organizar los Juegos únicamente con nieve natural.

鉴于此,冬季奥运会使用人造雪的比例显著增加。2026年米兰-科尔蒂纳冬奥会也将依赖人造雪。尽管比赛场地位于意大利阿尔卑斯山脉,拥有传统的雪资源优势,但近年来欧洲经历了数个暖冬。根据欧洲环境署的数据,近几十年来,阿尔卑斯山脉的气温高于全球平均水平,低海拔地区的降雪天数也明显减少。为了确保雪道稳定和比赛顺利进行,组委会已确认将大量使用现代化的造雪系统,并提前储存积雪。

Además de recurrir a la nieve artificial, estos Juegos Olímpicos han puesto énfasis en el concepto de “organización sostenible”. Se prioriza el uso de instalaciones ya existentes en lugar de construir grandes infraestructuras nuevas. Por ejemplo, la mayoría de las competiciones se celebrarán en estaciones de esquí ya operativas, con el objetivo de reducir el impacto ambiental y las emisiones de carbono. Asimismo, los organizadores planean utilizar energías renovables para abastecer parte de las instalaciones, con el fin de disminuir la huella de carbono del evento.
En segundo lugar, en la planificación del calendario se ha procurado situar las competiciones en periodos con temperaturas más bajas y mayor probabilidad de nieve, reduciendo así el riesgo asociado a los inviernos cálidos. Además, algunas sedes han adoptado técnicas de “almacenamiento de nieve”, conservando nieve natural de la temporada anterior mediante materiales aislantes para prolongar su duración y disminuir la dependencia de la producción inmediata de nieve artificial.
Otra tendencia evidente es la mayor dispersión geográfica de las sedes. Los Juegos de Milán–Cortina abarcan varias regiones, incluyendo Lombardía y Véneto, y algunas competiciones se celebrarán en zonas de mayor altitud y clima más estable. Este modelo de organización regional conjunta no solo distribuye los costes, sino que también mejora en cierta medida la capacidad de adaptación climática.
No obstante, aunque las autoridades destacan el compromiso con la sostenibilidad y la protección ambiental, organizaciones ecologistas señalan que, en el contexto del calentamiento global, la celebración de un gran evento deportivo invernal presenta una contradicción estructural. Por un lado, los organizadores intentan reducir las emisiones; por otro, el transporte interregional, el desplazamiento masivo de espectadores y los sistemas de producción de nieve siguen generando una presión ambiental considerable.
Se puede decir que los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán están intentando encontrar un equilibrio entre la realidad climática y la tradición olímpica. Sin embargo, este intento de equilibrio también refleja que, en el futuro, los Juegos Olímpicos de Invierno deberán adaptarse cada vez más a un mundo en constante calentamiento.
