Sin bandera y sin himno: el fenómeno de la “identidad neutral” en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 ha aparecido un fenómeno llamativo: algunos deportistas han competido, pero no como miembros de una delegación nacional, sino bajo la categoría de Atletas Individuales Neutrales (AIN). Según el Comité Olímpico Internacional, se trata de deportistas con pasaporte ruso o bielorruso que pueden participar únicamente a título individual, sin representar oficialmente a su país y sin utilizar bandera, himno ni símbolos nacionales.

No se trata de un detalle menor. Esta condición cambia por completo la forma en que estos atletas aparecen en el escenario olímpico. El COI estableció que los AIN pueden competir en pruebas individuales, pero no en competiciones por equipos ni en los desfiles de atletas de la ceremonia de apertura. Además, su participación no es automática: deben cumplir los criterios de clasificación de cada federación internacional y superar una revisión adicional, que incluye no tener vínculos con el ejército o los servicios de seguridad, ni haber expresado apoyo público a la guerra de Rusia contra Ucrania.

En Milán-Cortina, este fenómeno se hizo visible sobre todo en el caso de algunos deportistas rusos. Associated Press informó de que en estos Juegos estaba previsto que compitieran 13 atletas rusos y 7 bielorrusos como neutrales. Es decir, estaban presentes en la competición, pero no como “equipo ruso” o “equipo bielorruso”, sino como participantes individuales sin representación estatal.

Sobre la pista y en las clasificaciones, esta situación dejó de ser algo abstracto. La patinadora artística rusa Adeliia Petrosian compitió en la prueba femenina como AIN. Reuters señaló que en el programa corto brilló en su debut olímpico, y que en el programa libre intentó un salto cuádruple, aunque finalmente quedó fuera del podio. Otro caso destacado fue el del esquiador de montaña Nikita Filippov, también ruso, que ganó una medalla como atleta neutral, convirtiéndose en uno de los ejemplos más visibles de esta fórmula de participación.

¿Por qué ocurre esto? La razón principal está en las restricciones impuestas al deporte ruso y bielorruso tras la invasión rusa de Ucrania. El COI decidió mantener fuera a Rusia y Bielorrusia como delegaciones nacionales, pero dejar abierta una vía limitada para algunos deportistas individuales. En otras palabras, se conserva parcialmente el derecho del atleta a competir, pero se elimina la dimensión oficial de representación nacional.

Sin embargo, esto no significa que todos los atletas rusos o bielorrusos hayan podido volver automáticamente al escenario olímpico. La autorización general del COI depende también de cada federación internacional, y en varios deportes se mantuvieron exclusiones específicas. Por eso, la presencia de AIN en Milán-Cortina no debe entenderse como un regreso completo, sino como una apertura limitada y condicionada.

En ese sentido, el fenómeno de la “identidad neutral” en Milán-Cortina no refleja solo una decisión administrativa, sino también la relación cada vez más compleja entre deporte y política internacional. Los atletas siguen compitiendo, pero lo hacen sin los símbolos que normalmente convierten una actuación deportiva en una representación nacional. Y precisamente por eso, estos Juegos muestran que, incluso cuando se intenta separar el deporte de la política, esa separación sigue siendo difícil de sostener.

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