Anillos olímpicos

Cuando la nieve entró en el olimpismo: el origen de los Juegos Olímpicos de Invierno

El origen de los Juegos Olímpicos de Invierno comenzó de forma modesta, con el objetivo de dar visibilidad a los deportes invernales. Sin embargo, hoy se ha convertido en una herramienta de Soft Power

origen Juegos Olímpicos Invierno
Cuando la nieve entró en el olimpismo: el origen de los Juegos Olímpicos de Invierno. Fuente: Pixabay

Más allá de los Juegos Olímpicos de verano, también existe su versión invernal. Está dedicada a los deportes que requieren nieve y hielo. Los deportistas de esta competición necesitan prepararse durante años. Deben demostrar sus habilidades, habituándose al frío y al suave deslizamiento del agua en su estado más sólido. Sin embargo, muchas personas desconocen el origen de esta celebración. 

La primera vez que se organizaron unos Juegos Olímpicos de invierno se celebró en la ciudad de Chamonix en 1924. Es decir, hace más de cien años. La considerada cuna del deporte en los Alpes recibió a 258 participantes dispuestos a hacer historia. Este evento se convertiría en la mayor evento deportivo invernal del mundo. Estos juegos no solo supusieron un aumento de la popularidad de este tipo de disciplinas deportivas, sino que también se convirtieron en un espectáculo de gran interés para el público general. 

Los deportistas procedían de 16 naciones diferentes, representando a países que luego se convertirían en los líderes de los medalleros como Noruega, Italia o Francia. Las disciplinas escogidas para el acontecimiento fueron nueve: bobsleigh, combinado nórdico, curling, hockey sobre hielo y patinaje artístico. También patinaje de velocidad, patrulla militar, salto de esquí y esquí de fondo. Estas categorías comenzaron un variado catálogo deportivo que se iría ampliando con la sucesión de ediciones. 

Cómo fue el origen de los Juegos Olímpicos de Invierno

Los primeros Juegos Olímpicos de Invierno se caracterizaron por una baja presencia de delegaciones internacionales, contando con una presencia mayoritaria de países pertenecientes a Europa y América del Norte. Asimismo, debido a la novedad de algunos de estos deportes, como el bobsleigh, y a los grandes recursos que requieren para poder entrenar, muchos de los deportistas que participaron no contaban con el mismo nivel, llegando a haber aficionados entre los competidores. 

Por otro lado las instalaciones eran básicas y estaban construidas con materiales sencillos, lo que creó un ambiente modesto e íntimo, si se compara con las creadas para las ediciones actuales. El objetivo principal era dar visibilidad a los deportes de invierno, así como se hacía durante los juegos de verano, ofreciendo un espectáculo enfocado en la demostración de las habilidades de los deportistas, más que de la riqueza y recursos de cada país participante. 

La evolución política de los Juegos Olímpicos de Invierno

Sin embargo, este objetivo dio un giro de 180 grados con los Juegos Olímpicos de Garmisch-Partenkirchen en 1936. Estos fueron utilizados por el Tercer Reich para hacer una demostración del poder del régimen de Adolf Hitler. Con ello perdió la esencia de competición deportiva para ser una potente herramienta de propaganda. Principalmente a favor del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, conocido como Partido Nazi. Posteriormente, con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, se cancelaron las siguientes ediciones de los juegos, acabando con esta tendencia. 

Actualmente, los Juegos Olímpicos de Invierno van más allá de los valores deportivos. Se han convertido en un elemento de Soft Power, donde los países refuerzan su popularidad obteniendo más medallas. El medallero ya no solo el rendimiento de sus atletas, sino también la inversión estructural en políticas públicas, innovación tecnológica y desarrollo de disciplinas vinculadas al hielo y la nieve.

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